Riesgos de no limpiar periódicamente los separadores de hidrocarburos en la industria
Los separadores de hidrocarburos son equipos clave en cualquier instalación donde se generan aguas residuales con aceites o combustibles. Cuando no se limpian de forma periódica, no solo dejan de hacer bien su trabajo, sino que también pueden provocar problemas operativos importantes y sanciones por incumplir la normativa medioambiental.
Estos equipos funcionan separando los contaminantes del agua gracias a la diferencia de densidades. El problema es que su capacidad no es infinita. Si no se controla su nivel de saturación, el separador acaba convirtiéndose en un simple conducto por el que pasa el agua, sin retener nada.
¿Qué sucede cuando los separadores de hidrocarburos dejan de funcionar de manera eficaz?
El principal problema técnico de la falta de mantenimiento es que los contaminantes vuelven a mezclarse con el agua. Un separador funciona correctamente solo cuando tiene espacio suficiente para que los aceites floten y los sólidos se depositen en el fondo.
Cuando se acumulan demasiados lodos abajo o una capa excesiva de hidrocarburos arriba, el agua pasa demasiado rápido por el equipo. Como consecuencia, sale arrastrando aceites y sólidos que deberían haberse quedado dentro, superando los límites legales de vertido al alcantarillado o a cauces públicos.
Problemas operativos y riesgos para la seguridad:
Además de contaminar el agua, no limpiar el separador puede generar otros problemas serios en la instalación:
- Atascos en la red de saneamiento: El exceso de lodos y arenas puede bloquear la entrada o la salida del separador, provocando reboses, charcos y problemas en zonas de trabajo o aparcamientos.
- Generación de gases peligrosos: La descomposición de la materia orgánica acumulada puede producir sulfuro de hidrógeno (H₂S), un gas tóxico que provoca malos olores y supone un riesgo para la salud, especialmente en espacios cerrados.
- Fallos en la boya de cierre automático: Muchos separadores incorporan una boya que bloquea la salida cuando el nivel de aceite es demasiado alto. Si está sucia o atascada, puede no funcionar correctamente y fallar en caso de un vertido accidental importante.
Consecuencias legales y sanciones
La normativa medioambiental obliga a mantener los sistemas de depuración en buen estado. No hacerlo puede tener consecuencias importantes:
- Superar los límites de vertido permitidos: Si una inspección detecta niveles de hidrocarburos por encima de lo legal, se inicia un expediente sancionador.
- Responsabilidad medioambiental: Si se produce contaminación del suelo o de aguas públicas por falta de mantenimiento, las multas y los costes de limpieza y restauración pueden ser muy elevados.
Mantenimiento preventivo y gestión adecuada de residuos
Para evitar estos problemas, lo más recomendable es contar con un plan de mantenimiento preventivo adaptado a la actividad de la instalación. No se trata solo de vaciar el separador, sino de limpiar a fondo las paredes, revisar los filtros coalescentes y comprobar que la boya de cierre funciona correctamente.
Además, los residuos extraídos (agua, aceites y lodos) se consideran residuos peligrosos. Por eso, su retirada y transporte deben hacerse siempre con la documentación correspondiente y entregarse a un gestor autorizado.
En Soluciones Mediambientales Morga contamos con la experiencia y los medios necesarios para realizar el mantenimiento integral de separadores de hidrocarburos, adaptándonos a las necesidades reales de cada instalación. Ofrecemos servicios de limpieza periódica, inspección técnica, retirada y gestión de residuos peligrosos con total trazabilidad, siempre conforme a la normativa vigente.
Buscar
Suscríbete a la newsletter