¿Cada cuánto realizar el mantenimiento de la Red de Saneamiento?
El correcto funcionamiento de la red de saneamiento en instalaciones industriales es un aspecto clave para garantizar la continuidad operativa. A diferencia de una vivienda particular, donde un atasco supone una molestia puntual, en un entorno productivo una obstrucción puede paralizar la actividad, generar riesgos sanitarios y provocar incumplimientos de la normativa medioambiental.
Por este motivo, adoptar un enfoque preventivo en el mantenimiento de la red de saneamiento es fundamental para reducir incidencias, evitar paradas inesperadas y controlar los costes a largo plazo. Pero ¿cada cuánto tiempo debe realizarse este mantenimiento? Aquí explicamos los plazos habituales y qué factores determinan esa frecuencia.
Factores que determinan la periodicidad del mantenimiento de la red de saneamiento
No existe una frecuencia única válida para todas las instalaciones industriales. Cada red tiene características propias y un uso distinto. Los principales factores a tener en cuenta son:
- Tipo de vertido: No es lo mismo evacuar aguas pluviales o residuales sanitarias que gestionar vertidos con grasas, aceites, jabones o sólidos. Estos residuos tienden a adherirse a las paredes de las tuberías, favoreciendo la aparición de atascos de forma más rápida.
- Antigüedad y diseño de la red: Las instalaciones más antiguas o mal diseñadas, con poca pendiente, hacen que el agua circule peor y se acumulen residuos. En estos casos conviene revisar y limpiar la red con más frecuencia.
- Volumen e intensidad de uso: Cuanto mayor es la actividad o el número de personas que utilizan la red, mayor es la probabilidad de que lleguen a las tuberías elementos no adecuados, como plásticos, toallitas o restos sólidos.
Frecuencia recomendada para limpiezas preventivas de la red de saneamiento
Como orientación general, en instalaciones industriales se recomiendan las siguientes actuaciones:
- Revisión semestral, especialmente en zonas problemáticas o con antecedentes de atascos. Incluye la comprobación de arquetas, sumideros y bombas de achique.
- Mantenimiento anual, considerado el estándar para una limpieza integral de colectores, bajantes generales y pozos mediante agua a alta presión.
- Inspección bianual con cámara CCTV, que permite detectar grietas, raíces, desplazamientos o daños estructurales antes de que se conviertan en averías graves.
Principales motivos de estas sanciones
Aunque exista un plan de mantenimiento, hay señales claras de que algo no va bien y no conviene esperar:
- Malos olores constantes: Suelen indicar acumulación de residuos.
- Desagües lentos: Señal de que la tubería ya empieza a estar obstruida.
- Ruidos o gorgoteos: Pueden indicar un atasco parcial o problemas de ventilación.
¿Qué pasa si no se hace el mantenimiento a tiempo?
No respetar los plazos de mantenimiento suele acabar en averías urgentes, que siempre salen más caras. Un atasco grave puede provocar desbordamientos de aguas residuales en zonas de trabajo o garajes, con los consiguientes problemas de limpieza, higiene y paralización de la actividad.
Además, cuando la red no se limpia con regularidad, los gases y residuos acumulados deterioran las tuberías más rápido, lo que obliga a hacer obras de sustitución mucho antes de lo previsto.
En Morga ayudamos a empresas e industrias a mantener su red de saneamiento en perfecto estado mediante limpiezas preventivas, inspecciones técnicas y planes de mantenimiento adaptados a cada instalación. Anticiparse a los problemas es la mejor forma de evitar paradas, imprevistos y gastos innecesarios.
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